Mientras celebro mi cumpleaños número 42 medito en todo lo vivido. Lo bueno y lo malo, lo ganado y lo perdido, lo alegre y lo triste. Y mientras medito en todo eso viene a mi cabeza una loca idea. ¿Qué cambiaria de mi vida si tuviera esa oportunidad?
No creo que exista alguien que no hubiese fantaseado con esa posibilidad. Y evidentemente yo no soy la excepción, así que voy a hacer el ejercicio mental sobre este asunto.
Nací el 6 de noviembre de 1968, ¿que cambiaria de esta fecha?, en verdad que nada. Si la cambiara dejaría de ser quien soy y aunque muchos no lo crean me gusta ser tal y como soy.
Nací en Puerto Rico y aunque no comparto la filosofía de Juan Antonio Corretjer, no cambiaría la tierra en que nací, me gusta ser puertorriqueño a pesar de todo lo que nosotros sabemos. ¿O, será que me acostumbre?, ¿será esto el matrix y me obligan a pensar así?, ¿Quién sabe?
Mis padres son Horacio Ayala Agosto y Ana L. Ortiz Negrón. Definitivamente que están lejos de ser los padres perfectos, ¿pero quién lo es? Ellos hicieron todo lo que estaba a su alcance y en verdad no los cambiaria, me los dio Dios y eso para mí es más que bueno.
Volví a nacer el 6 de marzo de 1988, esta vez espiritualmente, era domingo y estaba en barranquitas, ¿les mencione que es el día que mi mama cumple años?
Después de intentar complacer a mi padre estudiando ingeniería y darme cuenta que soy más cerrao que una bombilla para las matemáticas, descubro la profesión de delineante y eso estudie. Para sorpresa mía naci para eso de trazar líneas, ya son 20 años de trazar líneas. En el proceso fui profesor de delineante, oh Señor como amo dar clase. En ese periodo conocí algunos individuos que hoy tengo el honor de llamar amigos y a otros hermanos. Solo espero que el sentimiento sea mutuo.
Tengo dos hijos. ¿Que puedo decir de eso? Puedo hablar hasta el cansancio de mis hijos y como quiera alguien va a decir que sus hijos son mejores, naturaleza humana. La verdad que los míos no son perfectos, pero son míos. Son mi orgullo.
He aquí, don del SEÑOR son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre.
Salmo 127:3
Ahora vivo en Isabela, lindo pueblo. Compre casa y me establecí aquí por ahora, uno nunca sabe. Tengo dos perras locas y una vecina que parece que trabaja para la CIA… lo sabe todo en el vecindario.
Viajo 3 veces en semana a Mayagüez a mi iglesia, deben haber como 2500 iglesias entre Isabela y Mayagüez pero que le vamos hacer, es en esa que Dios me puso hace ya 5 años.
Jugué baseball, tuve motora. Estuve casado y ahora divorciado. Y tengo historias como para llenar una enciclopedia Británica, ¿Quién se acuerda de eso?
Y ahora gracias a mi hermano Joel (chiri), en contra de lo que lo dije, tengo las gafas que usa Denzel Washington en la película de “Book of Eli” me veo igualito a él. ¡GRACIAS!
¿Y saben qué? Después de meditar en todo lo vivido, en todas las personas que de alguna manera son parte de mi vida, en cada una de las experiencias que me marcaron. Decido no cambiar nada, ya que todo mi pasado es lo que me formo e hizo lo que soy hoy, y si cambiara algo dejaría de ser quien soy y tal como soy, Dios me va usar en el futuro para su obra.
Hasta el próximo año. Sean todos bendecidos.
Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.
Salmo 91:2
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