¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece.
Eclesiastés 1:3-4
Conversaba con un querido primo este fin de semana, el cual me explicaba sobre sus frustraciones en la vida respecto a la profesión que había escogido y los muchos sacrificios que tuvo que hacer para llegar a donde esta, para darse cuenta que no era lo que esperaba. Y aunque ama lo que hace, me comento que estudiaría otra cosa de poder volver atrás.
Y no es de sorprender esta situación ya que el hombre siempre pone su mirada en las cosas materiales, pasajeras y de poco valor.
Y no es que sea malo estudiar o proponerse metas, al contrario, es lo correcto. Debemos establecer planes y proponernos metas en todas las cosas que hacemos en la vida. Lo que no podemos hacer es descuidar las otras cosas que hacen de nuestra vida sea una vida con propósito.
No podemos descuidar a nuestra familia, a nuestras amistades, nuestra pareja, a nosotros mismos y sobre todo a Dios. Y es que en el proceso de obtener nuestros sueños descuidamos a quienes por los que estamos haciendo esto y son ellos los que más sufren nuestra carrera por el éxito, el cual al final no es éxito sin el camino hemos perdido a quienes amamos.
Por lo tanto es necesario traer un balance a nuestra vida en todos los procesos y periódicamente pasar juicio sobre nosotros mismos y ver si estamos en contacto con lo que nos rodea para que al final del camino no haya lamentaciones.
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