Cierto día un arqueólogo llego a un pueblo y fue invitado a visitar al hombre mas anciano del lugar. Al entrar, se dio cuenta que la casa del anciano consistía de un catre y unos pocos libros sobre una mesa y una silla. Extrañado, le pregunto:
— Disculpe, pero, ¿dónde están sus muebles?
El anciano lo miró con calma y respondió:
— ¿En dónde están los suyos?
— Pero si yo sólo estoy aquí de paso.- le replico el arqueólogo.
El anciano sonrió levemente y continúo:
— Yo también estoy de paso en esta vida.
Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él.
1ra Timoteo 6:7
Vivimos en una sociedad que mide nuestro éxito conforme a cuantas y cuan costoso son nuestras posesiones. ¿Realmente somos exitosos? o es que hemos endeudados nuestras vidas por conseguir lo que no necesitamos. Una vez escuche a alguien decir. “hay gente tan pobre que lo único que tienen es dinero”. Y no es que el dinero sea malo.
Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores.
1ra Timoteo 6:10
Es el amor al dinero el problema, ese deseo desenfrenado por tener y tener para terminar sintiéndonos igual de vacíos. Y es así por que realmente no hemos entendido que es lo que verdaderamente importa en esta vida.
Porque donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.
Lucas 12:34
Lo que consideremos como importante para nosotros, eso es nuestro tesoro y ahí estará nuestro corazón.
Si nuestro tesoro es alcanzar las mas altas posiciones de nuestra profesión pues ahí estar nuestro corazón. Si nuestro tesoro es tener una gran casa llena de muebles y enseres de alta tecnología pues ahí estará nuestro corazón. Si nuestro tesoro esta en el negocio que nos dará fama y fortuna pues ahí estar nuestro corazón.
Pero si por el contrario, nuestro tesoro esta en tener una relación con Dios y vivir conforme a El, ahí estará nuestro corazón. Si nuestro tesoro esta en cuidar a nuestra familia y dirigirla por sendero seguro, ahí estará nuestro corazón. Si nuestro tesoro esta en ser un obrero digno de Dios en nuestro empleo, ahí estará nuestro corazón.
Al final de nuestras vidas lo importante no será cuantas posesiones tuvimos, sino como las usamos para bendecir y ayudar a otros y como nuestras familias nos recordaran.
El fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra á juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala.
Eclesiastés 12:13-14
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