domingo, 23 de mayo de 2010

Tiempo de descanso

Vivimos tiempos turbulentos, en donde no encontramos un espacio para descansar. Nos vamos a la cama y los pensamientos nos invaden como agua que se escurre entre las piedras y muchas veces a pesar de dormir despertamos igual de cansados que la noche anterior.

Buscamos desesperadamente descanso a nuestro hastío, muchos de nosotros nos desconectamos del mundo cuando llega el fin de semana. Apagamos los celulares y las computadoras, alquilamos algunas películas y ni cocinamos para no hacer mucho, le confiamos esa parte al Coronel Sanders o al Sr. McDonalds.

Otros se van de vacaciones por fines de semanas y otros por semanas, todo por descansar. ¿pero, descansar de que? La realidad es que el cansancio físico con un poco de descanso se resuelve pero hay un cansancio mas profundo, es el cansancio del alma, el cansancio del espíritu.

Este cansancio es provocado por las frustraciones que surgen de sueños sin cumplir, relaciones rotas, decepciones familiares, problemas en el trabajo y muchas otras cosas que rodean al hombre del siglo 21. Y con todo que hace ya muchos años vivimos en la era de la comunicaciones me atrevo a decir que es cuando el ser humano se encuentra mas solo e incomunicado de los sus con-generes.

Ya hace muchos años vivió entre nosotros un hombre que sabia esto y tenia la solución y nos la ofreció. No era un hombre de estado, no era un sicólogo y mucho menos escribió libro alguno de auto-ayuda o motivación, lo poco que escribió lo hizo sobre la tierra y nunca nadie supo lo que fue. Este hombre fue carpintero de profesión. No hablaba en grandes estadios y mucho menos por televisión. Solo lo seguían 12 hombres de dudosa reputación y algunas cuantas mujeres. Su tiempo sobre la este planeta fue apenas 33 y medio años y de ese tiempo solo 3 años y medios los dedico a la difusión de su mensaje.

Un mensaje claro, sencillo lleno de vida y paz. Ese hombre dijo…

Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11:28-30

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